Numerosas obediencias  masculinas,  mixtas y  femeninas de Europa,  de África, de Asia y  de  las Américas respondieron  al  Llamado  de Estrasburgo y  se unieron a la Cadena de Unión Universal.

Al adherirse a la  ética  propuesta  por los  fundadores, todas  nuestras  Obediencias:

-   se honran  de  su  fidelidad  absoluta al  mensaje  de  tolerancia, de  fraternidad  y  de  unión  contenida en el art. 1º de las  Constituciones de  Anderson y  cuyo respeto  permanece como regla de  oro.

-   creen que la  Masonería tiene como misión reunir  personas que  sin ella  serían  permanentemente extraños y que el Masón debe ser un elemento de concordia entre todos los  hombres.

-   consideran que lo esencial de la  Masonería  consiste en su ideal social de fraternidad y  de  deber y no  en la  observancia  rígida  de  cualquier costumbre,  aun cuando sea tradicional.

-   que una espiritualidad que  une  estrechamente al  hombre al futuro de la  humanidad y a la  mejoría de  su condición tiene  tanto valor  moral  como  aquel que él  puede  encontrar en sus  relaciones con un principio  supra natural.

Por ser progresiva, nuestra  Masonería, consciente  de  realizar  en la  sociedad científica  moderna  la  generosa  intención de  nuestro Maestro  Anderson, por su  prolongación  natural, la libertad  completa del  espíritu, no  admite ninguna  limitación a la libertad  absoluta de  conciencia.

La realización de este  ideal exige el entendimiento de  todos los  masones dentro  de  una  armonía en la que  cada  nota  conserve  su  valor y, dentro  del respeto a la  libertad  de  cada uno. Una  Masonería que intenta  cumplir  su  misión, no repelería cualquiera de los valores capaces de  fortificarla.

Todos los  seres humanos,  cualesquiera sean sus  razas,  su  religión, situación social, sus  ideales filosóficos o  políticos, su  concepción  económica, si son libres y  probos, deben  comulgar de  una  misma voluntad de unión para  permitir la  edificación  de  una  vasta reunión masónica universal cuya  necesidad  es  más  imperativa de lo que  jamás fue.

Si las  exclusivas se  mantienen, estas  no  provienen de  nosotros y  evitamos  de crearlas  nosotros  mismos. Lejos de  ser un  obstáculo a la Unión, creemos que la  diversidad  de  valores morales constituye un  factor  de riquezas intelectuales y espirituales indispensables  para su desarrollo

Con el  espíritu de esos  valores Clipsas expreso al  Mundo sus  convicciones y  su  compromiso moral a través del  Llamado de  Lisboa. En él, sin  ambigüedades, Clipsas asumió  una  posición sobre  los  mayores  problemas  de la  Humanidad, en el umbral del siglo 21:

“Los  Masones de hoy, miembros  de Clipsas,  hombres y  mujeres  de  diferentes razas, de  diferentes  convicciones  filosóficas, de  todas las  nacionalidades,  que nutren lazos de  fraternidad  entre  ellos  y  con los seres  de  todos los  continentes lanzan el presente llamado:

-   que todos los habitantes  de la  Tierra  se  unan en acciones que  favorezcan el surgimiento de  una verdadera  solidaridad  humana,

-   que  ellos  se  levanten  contra  todo integrismo, toda  agresión, toda  exclusión,

-   que trabajen por el desarrollo  armonioso de todos los  seres humanos con libertad  de  conciencia y  respeto  mutuo

Para alcanzar esos  objetivos es necesario que cada  hombre y mujer desempeñen  bien su  papel trabajando  progresivamente por la eliminación progresiva de la  injusticia económica mundial,  la  alienación  física, moral y  espiritual de los  pueblos y el  respeto al  medio  ambiente.

Es el  objetivo de  todos los  masones firmantes del  presente  llamado que  trabajan según los  principios de las  tradición  humanista.”

Juntándose a la  Unión de  Estrasburgo, a través de  Clipsas, la  masonería ligada a la  libertad de  conciencia y a una  perfecta  tolerancia  mutua contribuye para el  ideal  humanista y para el restablecimiento de la  Cadena  de  Unión de las  Constituciones de  Anderson.