Curitiba/2002

 

A.L.G.D.G.A.D.U

 GRAN LOGIA FEMENINA DE CHILE

 OR. DE SANTIAGO DE CHILE, MARZO DE 2002

 ETICA MASONICA : EL MASON  ENTRE LA DUDA Y LA CERTEZA

 

"Celui qui croit détenir la Vérité ne croit pas au progrès. Dans un monde en perpetuelle évolution, il est en contradiction avec la grande loi qui le régit"   ( Paul Naudon)

La Masonería nos ha entregado una gran misión, para toda la vida , que es el ejercicio de la duda y la búsqueda de la Verdad.

En los rituales y doctrinas se nos insta a "combatir el error" al  "estudio sereno antes de llegar a cualquier conclusión",  "someter a examen todo lo que antes se ha tenido por cierto" y que hay que aplicar la razón, las herramientas y los criterios adecuados de validación para llegar a certezas.  La masonería "nos familiariza con el libre examen que emancipa"... ya que es servidumbre pensar y creer como a otros conviene". "Debemos estudiar el secreto de la vida que es la Verdad", y que "no nos entreguemos al reposo antes de arrancar a la Esfinge su secreto".

CRITERIOS DE VALIDACION DE LA REALIDAD.

Nuestros conocimientos, ideas, valores, visión del mundo, nos fueron dados por la formación familiar, la educación formal, los líderes de opinión, los medios, las lecturas, el medio circundante.

En lo estricto, realidades  y  certezas adquiridas durante la vida  son convenciones validadas por concenso. Y el proceso del conocer es un continuum de cuestionamientos, de dudas, que parten generalmente de lo concreto y por el establecimiento de una relación intelectual entre el hombre y los objetos del conocer. En este camino se deben ir consiguiendo grados de certeza que tienen carácter de tales si pasan por validaciones científicas u otros criterios razonantes.

El gran peligro que se ha evidenciado en toda la historia de la Humanidad  es que ciertas certezas se hicieron dogmáticas, se hicieron propias en las conciencias individuales y colectivas. Muchas fueron formuladas como hipótesis o esquema de cosas ciertas pero que se fueron haciendo autorrealizantes, autoproféticas y en su aplicación se fueron autorrealizando.

El mundo ha evolucionado en su pensamiento aunque los criterios de certeza son diferentes y cambiantes, según los puntos de vista.  Para muchos pensadores los criterios de validación de la realidad y las certezas son altamente desconfiables.

Desde Platón: "La verdad es inaccesible por nuestros medios",  a la opinión de San Agustín: "La certeza última es Dios, por lo tanto es incognocible" a W. James "La verdad abstracta no existe" o nuestro M.  Oswald Wirth que piensa que "la verdad que podemos abarcar sólo es la que cabe en el espacio determinado por nuestro compás", "El tema de la verdad es huidizo, es la "inasequible amante"".

Además no sólo se aplica el criterio de razón para validar la realidad, existen también otras experiencias que permiten arribar a certezas personales como una cierta elevación de conciencia,  el extasis, la vivencia de la belleza, el sentido unitivo con el Otro o con el Todo o aún experiencias de carácter excelso como la beatitud o la visión mística.

Nuestras propias certezas van a depender de ciertas circunstancias que son de por sí cambiantes como nuestra madurez, el contexto vivencial, los nuevos conocimientos, el haber desarrollado un mayor grado de conciencia.

Y si ciertas ideas que eran ciertas ya no lo son, eso no significa que hay que lanzarlas  por la borda. Todo deja algo, todo forma parte de lo que permite la evolución, "lo de ayer es componente de lo de hoy".

Las certezas adquiridas nos van a provocar un transitorio estado de tranquilidad de conciencia , y es posible que uno esté solo con su idea, sin embargo hay que lograr mantenerse firme  y ser fiel a lo adoptado.   Pero al mismo tiempo  hay que sopesar cómo enfrentar las certezas de otros y cómo resolver los abismos que las separan.  Aquí viene todo el contexto valórico que nos permitirá  esquivar el peligro de transformar la certeza en un fundamentalismo .

Hay que ser flexible para replantearse las propias certezas y tener claro que son relativas. Cada cosa que consideramos cierta, lo es en la medida de ciertos límites.  "Es una versión posible de la manera de ser de las cosas". 

¿ Y cuál es la prueba de que estamos en lo cierto?.  Lo sabemos cuando uno se siente identificado con su certeza, cuando satisface al intelecto y la razón, cuando es útil para relacionar la parte y el todo, cuando abre el camino a una visión más elevada e integradora, cuando nos permite crecer.

Al parecer la tendencia humana es pasar dialécticamente de dudas a certezas, en una búsqueda constante, en forma jerarquizada y gradual para ir integrando una visión superior.

Una de las seguridades de la certeza, de la verdad están dadas en que se sustentan en valores. Lo ético es el impulso y también el ideal al que se aspira; por eso rigen la conducta porque el valor tiende a realizarse.

Las certezas forman parte de un todo integrador con los valores que lo sustentan como en forma muy precisa lo dice Maslow:  "La verdad debe ser bella, buena, perfecta, justa, ordenada, legal, viva, amplia, unitaria y estar más allá de las dicotomías, no significar un gran esfuerzo y ser grata".

Debe suponer una disposición de lealtad, de compromiso para con uno mismo y para con los demás, e incluso  debe facilitar el logro de la  libertad pues nos permite independencia interior.     

LA BUSQUEDA DE CERTEZAS EN EL CAMINO MASONICO.

"Le maçon en prétend pas avoir la certitude dogmatique".

Masonas y masones han emprendido el camino de la Iniciación que tiene como meta alcanzar la luz, lo que en el sentido de nuestra existencia nos enfrenta a un compromiso de búsqueda de la verdad.

La masonería no entrega verdades hechas, eso sería dogmático.   El camino seguro es el iniciático, haciendo uso de las herramientas y las oportunidades que la masonería y la vida misma nos entregan:

El estudio, nuestras vivencias y las de los demás, el sufrimiento y la felicidad conscientemente vividos, la experiencia amorosa, la sublimidad de la música, la meditación y tantas instancias posibles en que uno se enfrenta honestamente consigo mismo.

Desde el primer grado se nos educa en el sentido de despejar el camino hacia la búsqueda de certezas, dejando a un lado todo lo que es una carga, lo que nos ha sido impuesto a través de la socialización, el lenguaje y sus paradigmas, la religión.

Aprendemos a abrirnos a otras interpretaciones de la realidad y a reinterpretar nuestro sistema de ideas.

Hay dificultades y pruebas (los viajes) y viajamos de la oscuridad de Occidente a la luz de Oriente, haciendo también el viaje en retrogradación.

Para el masón no se trata sólo de darse certezas objetivas y de lograr conocimientos. El busca más bien la sabiduría, los porqué y las respuestas encontradas deben contentar tanto la inteligencia como el espíritu.

La constatación de certezas va orientado cada vez más a lo superior, hacia los modelos o arquetipos de las grandes causas.  ( Para algunos estos arquetipos están presentes en la naturaleza humana. Para otros están en la esfera de lo divino que puede trascendernos).

En esta misión, más que el conocer como objeto lo importante es la Voluntad de Conocer y todos los iniciados que se sienten conscientes en este proceso, están así  unidos por la más pura fraternidad.

El que conoce es sabio, porque tiene la capacidad de elección entre el bien y el mal. Por lo tanto, saber es virtud, lo esencial de la Sabiduría es el Bien.

En esta constante dialéctica de ir de dudas a búsqueda de certezas,  debemos ejercitarnos en poner cada vez más y nuevas herramientas, principalmente de orden valórico, al servicio de la causa :

La práctica de la empatía, de la asertividad, el sentido crítico, la capacidad dialógica. Todo construído sobre el principio de la tolerancia y la comprensión del Otro, como única garantía de la supervivencia humana en un mundo sano y que permita el crecimiento de todos sus hijos.

 El método seguro para la convivencia no se basa en el enfrentamiento de certezas diferentes sino en el de entender los distintos enfoques y maneras de interpretar la realidad, pero reconociendo a las personas que sustentan lo contrario como interlocutores que tienen sus propios derechos a la libertad de conciencia             

COMENTARIOS FINALES

La reflexión sobre este tema es muy acuciante en los tiempos que corren actualmente. Los bombardeos de New York y la polarización de ciertos líderes dejaron en evidencia y pusieron en cuestión   ( remettre en question ) algunos de los grandes problemas de nuestro tiempo : fallas en el área de la fe en el hombre, en el principio de autoridad, en el de la seguridad económica, en el de los integrismos, en el de los valores.

Se extravían los marcos históricos e ideológicos. Se duda del gran sistema cartesiano y del mundo clasificado, parcializado, racional y mecanicista.

Para muchos tambalea el significado de la vida y las bases de una firme espiritualidad.

¿Existe una salida?  Lo pasado no se puede reconstruir, no se puede volver atrás. Y además, ¿Para qué?

Entonces, hay que continuar buscando incesantemente, con serenidad pero al mismo tiempo con firme decisión.  ¿Cómo?  Como nos lo enseña la masonería.  Por el camino de la elevación de la conciencia, de la reflexión, de la experiencia vital humana.

El iniciado es el que busca todos los recursos, no le pone límites a la búsqueda : razón, intuición, fuerza interior, amor a la humanidad.  Y trabaja dentro de un marco seguro : la práctica de los valores elevados, es decir, la aplicación del Arte Real.

Este trabajo se realiza en forma colectiva y sus resultados tienden a ser compartidos en fraternidad.

El masón y la masona  frente al mundo profano no  harán  proselitismo agresivo de sus certezas, más bien ofrecerá actitudes.  Si en los extramuros reina el miedo, la desconfianza, el fanatismo, el absurdo, nosotros opondremos confianza, deseo de felicidad, claridad de ideas, una profunda fe humanista, una visión del hombre y la mujer como fuerzas complementarias y un gran anhelo de construir una vida que valga la pena de ser vivida ( une vie qui vaille la peine d' être vécue).

Estas convicciones nos permitirán sentir profundamente la filantropía y experimentar el gozo de que todo tiene un sentido, una trascendencia.  Esta sería la expresión máxima de la Ley del Amor.

GRAN LOGIA FEMENINA DE CHILE
MARZO DE 2002

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