GRAN LOGIA MIXTA DE CHILE
RESP:. LOGIA NELQUIHUE N° 26
ÉTICA MASÓNICA. EL MASÓN
ENTRE LA DUDA Y LA CERTEZA
MARZO 2002
INTRODUCCIÓN
Un masón generalmente es lo que deseamos ser". (MAGUT)
Nuestros principios establecen que los masones se reconocen entre sí
como hermanos, dondequiera que se encuentren... Sin embargo, más
importante que esto es que los demás puedan reconocernos como seres
más evolucionados tanto intelectual como moralmente en la sociedad.
Es decir, que se nos reconozca como seres que aman la Verdad y la
Justicia y que mantienen una posición de avanzada en el proceso
evolutivo e integrador del hombre en la vida diaria. Los masones
hemos de ser una serie de cosas que, en general, resulta difícil
ser: respetuosos de la opinión ajena, defensores de la libertad de
expresión, ansiosos de unir a todos los hombres y mujeres en la
práctica de una moral universal que promueva la paz y el
entendimiento, eliminando prejuicios de toda índole. Para lograrlo
es necesario mucho esfuerzo personal de cada miembro de nuestra
Orden, porque el camino a seguir va a ser, sin duda, solo aquel que
nuestra comprensión y esfuezo sea capaz de trazar.
La ética es aquella parte de la filosofía que corresponde a la
Filosofía o Ciencia Moral, es decir, la reflexión sobre las
conductas humanas individuales y colectivas y las normas morales en
que se basan los diversos comportamientos. Tiene como finalidad
principal, lograr el desarrollo humano cautelando que este proceso,
a menudo complejo, se cumpla y culmine alcanzando la plenitud de
acuerdo con las diferencias individuales, las facultades,
habilidades y destrezas de cada uno. Por esto, la Masonería es, por
esencia, una Entidad Moral.
La Orden Masónica, como Institución Iniciática que exalta la
práctica de las virtudes en cada uno de sus miembros y el deber de
proyectarlas hacia el mundo profano induce el proceder recto de cada
Hermano, orientándolo hacia la Verdad, aunque ésta no tiene el
carácter de absoluta. La ética masónica es el código de moral humana
más perfecto que existe, porque crea en el hombre la conciencia del
bien por el bien mismo, sabiendo que los conceptos de bien y mal no
existen en forma absoluta.
DESARROLLO:
En su sentido etimológico, ética proviene de la palabra griega "Ethos",
que define lo relativo a la costumbre. Tanto los helenos como los
antiguos romanos (que derivaron el término de "Mori" que también
significa costumbre) juzgaron que esta definición se refería a las
costumbres que determinaban la moral.
Pero no es posible referirse a un concepto tan profundo sin tener en
cuenta el pensamiento de algunos filósofos tan importantes como
Hegel, Kant, Descartes, etc.
Hegel diferencia entre la moral objetiva, que es la que impone
normas, leyes y costumbres, y una moral subjetiva que se refiere al
cumplimiento del deber como un acto voluntario, es decir, derivado
del pensamiento.
Para Kant, son morales los actos que se asientan en la primaria
voluntad de hacer el bien. La moral es autónoma y depende sólo de la
persona que la cumple, es decir, su razón de ser no es externa, sino
interna al individuo.
Descartes planteaba que el hombre, como parte de la naturaleza, es
un mecanismo que funciona de conformidad con las leyes naturales,
obedeciendo leyes físicas precisas que también le imponen su
estructura moral. Según él, todo hombre está dotado de razón y basta
que ésta actúe, para que pueda distinguir el bien del mal.
Gandhi planteaba que "para nosotros la virtud moral, es la
conformidad con nosotros mismos", mientras que Sócrates manifestaba
que "el hombre inteligente puede experimentar los mismos impulsos
violentos y antisociales que el ignorante; pero dominándolos mejor e
incurriendo, con menor frecuencia, en la imitación de los seres
inferiores".
De acuerdo con lo anterior, cada ser humano ha de ser capaz de
distinguir entre el bien y el mal, sin embargo, no existe acuerdo
entre los diversos pensadores, acerca de si estos conceptos tienen
su origen en alguna condición interna del hombre o, en cambio,
tienen su origen en alguna condición determinada externamente. Karen
Horney (psiquiatra norteamericana de gran prestigio) sostiene que la
vida está llena de "debes" y "no debes", pero que nadie puede
empujarnos a ser alguien que cada uno, como persona, no desea ser.
Considerando todo lo aquí planteado, parecería que lo importante es
determinar, uno mismo, cuáles son las normas que funcionan y cuales
pueden olvidarse, sin perjudicar a terceros ni a uno mismo. Sólo
quien es capaz de sumergirse en sí mismo, es capaz de corregir sus
errores y de alcanzar, en forma consciente, su comportamiento en el
mundo.
De acuerdo con todo esto, podríamos afirmar que la "Ética Masónica"
es un compromiso entre cada individuo y la sociedad. Nuestra Orden
induce a sus adeptos a la libre aceptación de una conducta moral,
sin usar procedimientos compulsivos, punitivos ni fanatizantes. Los
masones somos "armados" de profundos conceptos éticos que nos
capacitan para analizar y evaluar nuestras actuaciones individuales,
aquilatando a nuestra propia Institución y a la Humanidad toda.
La Fraternidad constituye un baluarte de la Masonería... ¿Qué forma
más elevada de Ética puede encontrarse aparte de ésta que constituye
la base de la solidaridad y la amistad? Por otro lado, no debemos
olvidar que una característica impuesta a cada uno de los profanos
propuestos para ingresar a la Orden es que sean "hombres libres y de
buenas costumbres", de manera que sólo cabe esperar que los adeptos
se comporten de acuerdo con esta condición.
Se suele definir a la Francmasonería como la "asociación ética y
libertaria de los constructores de un hombre mejor y, a través de él,
de una Humanidad Redimida". Sin embargo, la Masonería no dicta
normas morales, ni señala listas de virtudes o de vicios. En ella no
se conoce la palabra "pecado". Cada uno es soberano de sí mismo y
debe disponer de los elementos de juicio que autorregulan su
conducta, entendiendo que cualquier procedimiento que se desvía del
camino correcto, resulta igualmente incorrecto para cualquier ser
humano de buenas costumbres.
No obstante, no se debe perder de vista que los seres humanos
presentamos imperfecciones, flaquezas y debilidades, pero el
autodesafío de quienes se incorporan a nuestra Institución consiste
en enfrentar estas características y superarlas lo antes posible.
Para la Francmasonería, la esencia del perfeccionamiento del hombre
radica en su libertad de disponer de la facultad de decidir la forma
de ir al encuentro consigo
mismo sin otra condición que la de concretar en sus actos los más
elevados valores. De acuerdo con esto, cabe destacar que no le
impone al hombre meta alguna, pues ésta la debe ir fijando o
descubriendo cada uno, pues no se le obliga a seguir un camino
trazado previamente. El problema aquí está en descubrir qué ha de
entenderse por perfeccionamiento, para lo cual el masón habrá de
guiarse por dos tipos de valores que han de orientar su trabajo:
aquel conocido como intelectual o lógico, que está ligado al
conocimiento y que corresponde a la incesante búsqueda de la Verdad,
o sea llegar al juicio verdadero y otro que incluye todos los
valores éticos y que se expresa en la conducta humana en el sentido
de que ésta puede ser moralmente "buena" o "mala".
EL MASÓN ENTRE LA DUDA Y LA CERTEZA.
"La búsqueda de la verdad, tarea que debiera preocupar a todos los
hombres, es el trabajo, es el afán propio del masón. Su caminar por
la Orden le debe llevar a descubrir los valores que dignifican la
vida y, junto a ellos, su encuentro con la verdad significará la
cristalización de su esencia humana".
Lo anterior constituye uno de los fundamentos básicos de nuestro
quehacer como masones. La Orden nos pone permanentemente en la
disyuntiva de enfrentarnos con nosotros mismos y de buscar en forma
armónica y constante la razón de nuestro destino y de nuestra
existencia. La formación de cada uno depende del hábitat en que le
corresponde vivir y del cual no puede desligarse. Por el contrario,
no sólo deberá enfrentar los desafíos con los medios que tenga a su
alcance, sino que tendrá que comprender y amar el entorno que se le
ha entregado, con sus costumbres, sus tradiciones y su cultura.
El inicio del caminar como masón será incierto, ya que éste no
estará en condiciones de decidir cuál ruta seguir. Pero estará
consciente de que deberá proceder a la elección dentro de los marcos
de ética y moral que le dicte su conciencia que, en un principio, no
le será fácil de visualizar. De este modo, sólo podrá saber si ha
elegido bien, una vez que haya tomado su decisión y comience, en
forma objetiva, a dar sus primeros pasos en su etapa de aprendizaje.
Sus primeras elecciones no estarán exentas de aprensiones, temores,
esperanzas y fracasos, fundados o no; aspectos propios de un ser
dotado de inteligencia y con poder de deducción, a los cuales deberá
enfrentarse constantemente... Expresado en pocas palabras, su
comportamiento estará invadido por la duda... Duda respecto de qué
camino seguir... Duda respecto de cómo responder a los diversos
desafíos... Duda acerca de cómo tomar la decisión más sabia, más
justa, más ética... Duda respecto de si las respuestas encontradas
serán "la Verdad" , una parte de ella, o sólo errores que le
obliguen a seguir buscando.
Los primeros pasos, vacilantes y temerosos ante lo desconocido le
inducirán incógnitas que tendrá que despejar en su marcha inexorable
hacia el final de la existencia humana. El camino elegido habrá de
variar tantas veces como sea necesario hasta encontrar aquel que le
parezca el más adecuado a sus posibilidades y la respuesta que
espera encontrar. Pero lo que sí deberá tener claro, es que jamás
podrá ser simple espectador o podrá dejar que el azar resuelva sus
dudas o temores. Sólo él podrá dilucidar si se encuentra en un
camino correcto, porque sólo su conciencia será quien le indique si
está, o no, satisfecho con la respuesta encontrada, que no es otra
cosa que "su respuesta" y no necesariamente la de los otros.
El caminar tanto por los senderos de la reflexión sólo le conducirán
a comprender que la búsqueda ha tenido, apenas, un éxito relativo,
ya que solamente ha logrado visualizar sus deberes y
responsabilidades y el hecho de que puede considerar como absoluta,
únicamente, la verdad de su existencia, ya que su materia desaparece
y se transforma por mandato del G:. A:. D:. U:..
A estas alturas, sólo podrá, aparte de saber que lo único
absolutamente cierto de su existencia es que ésta habrá de terminar
en algún momento y, por lo tanto, habrá de revisar lo que ha sido su
vida personal... Y podrá sentirse satisfecho de haberse preocupado
fundamentalmente de conocerse a sí mismo; de haber ponderado y
evaluado correctamente su especial condición de ser humano y, por lo
tanto, perfectible; de haber sido capaz de detectar las impurezas
que afectan a su personalidad, de reconocer con valentía sus
defectos y con humildad sus virtudes; de reconocer que las
respuestas que se le van generando no poseen la condición de ser
verdades absolutas y, por lo tanto, siempre será necesario seguir
buscando otras cada vez más adecuadas, aunque no por ello
definitivas. Es decir, por mucho caminar y esforzarse, la otra
certeza que podrá tener es la de reconocer que la verdad encontrada
es su mejor verdad, pero no necesariamente la verdad de todos... De
aquí deriva la última certeza posible: la permanente necesidad de
seguir perfeccionándose cada día.
Es obvio que duda y certeza son dos conceptos complementarios...
Cuando uno de ellos aumenta, el otro necesariamente disminuye y,
aunque triste después de mucho esforzarse, siempre va a prevalecer
la duda sobre la certeza...
CONCLUSIONES:
Se puede calificar la ética masónica como una moral subjetiva,
progresista, volitiva, autónoma, racionalista, humanista, analítica,
selectiva y laica.
La ética radica en el aquí y ahora en que se halla toda persona
digna y libre que necesariamente debe actuar en el mundo y como ser
racional.
La ética orienta la vida del hombre y le ayuda a conseguir sus fines
humanos mediante la práctica de las virtudes morales. Es decir, le
guía en la realización de sí mismo y de sus potencialidades,
modificando sus hábitos.
La ética masónica afirma la autonomía de los valores y principios
morales que el masón deberá practicar libremente, buscando siempre
su perfeccionamiento y la conquista de su felicidad y la de los
demás seres humanos.
La ética francmasónica permite concebir al ser humano como un
"animal ético", porque tanto la moralidad como su comportamiento
ético son expresiones de espiritualidad que procede de la conducta
reflexiva, consciente, responsable y libre.
Las únicas certezas posibles son la de saber que la existencia
humana es limitada y la de necesitar un permanente perfeccionamiento.
La senda a seguir en el perfeccionamiento del hombre está poblada de
dudas permanentes que definen, en todo momento, la necesidad de
seguir buscando la verdad, a veces, tan esquiva.
BIBLIOGRAFÍA:
Diccionario Enciclopédico de la Masonería, 1977.
José Ferrater Mora: Diccionario de Filosofía, 1999.
Andrés Gassard: Manual de Masonería, 1981.
José Rubén Sanabria: Ética, 1993.
Francisco José Perea: Manual de Filosofía, 1994.
César Tejedor Campomanes: Introducción a la Filosofía, 1984.
Gran Logia de Chile: Revistas Masónicas.
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