Guadalupe/2003

Annual theme: Education for peace from the masonic point of view

La Educación, es el arte de capacitar al hombre para la vida social. Hay que trabajar con las únicas fuerzas constructivas,  las del corazón, y con ellas, las ideas,  pero, organizadas por el espíritu, que es único   levantador de catedrales; … se crean cuerpos en vez de organismos.” Gabriela Mistral

La Educación, es el arte de capacitar al hombre para la vida social. Sus métodos deben converger al desarrollo de todas las aptitudes individuales, para formar una personalidad armoniosa y fecunda, intensa en el esfuerzo, serena en la satisfacción, digna de vivir en una sociedad que tenga por ideal la justicia. ”   .........                José Ingenieros.

 

I.- INTRODUCCION

A través de nuestra historia, el ser humano se ha agrupado en sociedades sustentando su crecimiento y progreso como especie, en la convivencia y cooperación mutua entre las personas

En el transcurso del tiempo mientras se solidifica nuestra sociedad, nacen conflictos entre los seres humanos que emergen de una confrontación entre la libertad individual y colectiva y entre los intereses de cada ser, en este mundo complejo donde existe una gran diversidad de creencias culturas y costumbres. La convivencia pacífica nos reclama el respeto por aquello que nos es disímil, un requisito que hemos abandonado inmersos en sociedades que dogmatizan sus creencias, ahogando al diálogo, a la tolerancia, y al respeto, debajo  del fanatismo, la intransigencia e intolerancia.

Los prejuicios y las actitudes dogmáticas que nos ofrecen los antagonistas que se disputan el predominio del mundo, nos llevan necesariamente a tener conciencia que necesitamos un espacio amplio para la reflexión serena, para mirar la existencia humana como el más preciado don de la naturaleza:  LA PAZ

La PAZ es convivir en tolerancia y armonía, superando los conflictos naturales entre los seres humanos  a través del diálogo y la educación.

Partiendo de la base que la Educación para la Paz es un proceso que debe estar presente en el desarrollo de la personalidad, como tal ha de ser continuo y permanente, para enseñar a “aprender a aprender para aprender  a vivir en la no violencia”. Debe además confiar en la creación de ámbitos de justicia, respeto, tolerancia y solidaridad gradualmente más amplio.

Educar para la PAZ implica una labor en nuestro propio actuar y una labor sobre el medio que nos rodea. Educar compartiendo herramientas valóricas con nuestros congéneres, sin importar diferencias de credos, de étnias, de edades, para así crecer en igualdad fraternamente, resolviendo nuestros obstáculos con la fuerza que nos entrega la unión venciendo al quiebre, el diálogo , venciendo a la intolerancia.Educar para la Paz es un proceso que favorece el encuentro,  con lo que es diferente de nosotros y nos enseña a valorarlo, para  enriquecer nuestras diferentes culturas. Educar para la PAZ  significa aprender a apreciar la diversidad social y cultural, dentro de un marco de respeto y tolerancia.

Educacionalmente debe pretenderse un proceso de enseñanza  aprendizaje de la cultura de la Paz que implique una ética personal social fundamentada en la convivencia en libertad y en igualdad, en una palabra, plenamente democrática concepción que se inspiraría en el respeto y reconocimiento de todos los convenios que reconocen los derechos humanos.

Cabe señalar que en general la enseñanza a nivel mundial incluye elementos pacificadores en su desarrollo , pero el problema radica en que nuestra sociedad encubre la violencia en su cotidianidad, lo que resulta muy difícil dar respuestas adecuadas ,sobre todo si se hace un enfoque simple, interesado o hipócrita al tema de la violencia social, cultural, familiar o individual.

Una de las metas en este trabajo por la Educación para la PAZ es ser capaces de identificar y afrontar las situaciones de conflicto mediante la reflexión sobre sus causas y posibles soluciones. Desde esta perspectiva es importante reconocer como fundamental  la resolución de conflictos y  el principio de TOLERANCIA

Está comprobado que en las crisis personales, se eleva la persona a un nivel espiritual y  aprendizaje vivencial mejor que el que poseía con anterioridad a la crisis, por extensión se espera, se piensa que las sociedades a partir del conflicto, se levanten con un nuevo y más sólido aprendizaje del buen vivir y convivir entre  los seres humanos, superando las debilidades sociales y éticas descubiertas, pero estas últimas no siempre sucede por lo tanto se deduce que  la Educación de una Cultura para la Paz, es de una importancia fundamental en el desarrollo de las sociedades, no sólo en el sentido histórico tradicional de ella, sino en toda instancia del desarrollo del ser humano.

II.- DESARROLLO

2.1.- CONCEPTO DE PAZ:

Paz viene del latín pacis, virtud que pone en el ánimo, tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y a las pasiones La persona humana es un ser que nace y se desarrolla en la medida en que se relaciona consigo mismo, con los demás y con el mundo de forma libre, crítica y solidaria.

Esta actitud frente a la vida es susceptible de ser transformada mediante diseños educativos, insertos en un proceso gradual que facilite actitudes pacifistas, nacidas desde el interior personal y proyectadas hacia una visión global del mundo y el cosmos.

Características del nuevo concepto de Paz o Paz positiva:

La Paz es un proceso dinámico,  permanente  y hace referencia a una estructura social de amplia justicia y reducida violencia y por último no se reduce únicamente a la política internacional o de estado.

El concepto en que se apoya la Educación para la Paz es el CONFLICTO. Incluso en ocasiones se asocia el conflicto a la violencia, confundiendo determinadas respuestas a un conflicto con su propia naturaleza.

Los elementos que intervienen en un conflicto son, básicamente: las personas, el proceso y el problema o diferencias esenciales.

Es necesario diferenciar entre la existencia del conflicto como un estado de hecho con formas no positivas de resolución. La violencia no es más que uno de los medios para afrontar un conflicto.

La agresividad forma parte del comportamiento humano, no es negativa en sí misma sino positiva y necesaria como fuerza para la autoafirmación, física y psíquica del individuo.

Se concibe la Educación para la Paz como un proceso educativo, continuo y permanente, fundamentado en los dos conceptos definidos, el concepto de paz positiva y la perspectiva creativa del conflicto y que a través de la aplicación de métodos problematizantes pretende desarrollar un nuevo tipo de cultura, la cultura de la paz, que ayude a las personas a desvelar críticamente la realidad, compleja y conflictiva para poder situarse ante ella y actuar en consecuencia.

CONCEPTO DE PAZ EN EL MUNDO OCCIDENTAL

La concepción  de Paz dominante en el mundo sigue siendo la occidental, heredada del concepto de Pax romana: ausencia de conflictos bélicos entre estados. Desde el nacimiento de la Investigación para la Paz, el concepto de Paz adquiere un nuevo significado al asociarla no como un antítesis de la guerra, sino al de violencia (la guerra es un tipo de violencia organizada)

La idea de educar para la Paz no es nueva. Existen muchos autores que han incidido en el tema, proponiendo la necesidad de este tipo de educación para conseguir una mejora en las relaciones humanas. Estas ideas cobran fuerza en la Segunda Guerra Mundial sobre todo ante la amenaza latente de un exterminio nuclear. En 1977 la UNESCO otorga carta de oficialidad a un movimiento pionero en la tarea de educar para la Paz "Peace Education Comission" que ha producido materiales sobre este tema. Su aporte más significativo ha sido matizar los conceptos básicos sobre la Paz, en unidades didácticas.

LA PAZ EN EL MUNDO ORIENTAL

El interés por la Paz nace de motivaciones religiosas, étnicas y de una original cosmovisión del mundo las especies animales y las personas.

INTERACCION DE AMBAS CONCEPCIONES

Los aportes de Oriente y Occidente pueden confluir constituyendo una línea sólida de educación para la Paz

El plano de las vivencias interiores, como pacificación del microcosmo personal. Es decir la Paz personal interior y la relación armónica con quienes forman el entorno inmediato.

La proyección social de la Paz, entendida como solidaridad con los graves problemas que se plantea nuestro mundo actual

Se busca una educación para la Paz que abarque a la totalidad de la persona con su aspecto de interiorización y su proyección social hacia el entorno territorial y hacia la gran comunidad de la humanidad.

Este concepto involucra no sólo la ausencia de guerra, ni significa la no presencia de conflictos. El convivir en tolerancia y armonía puede suponer un conflicto continuo, sin embargo lo positivo de ello es una derrota continua a la violencia. Debido a la diversidad, las relaciones humanas son siempre conflictivas, pero la superación pacífica y positiva de las diferencias derivadas de ella es precisamente la forma de convivencia armónica de las distintas culturas, pueblos, religiones, sexos, razas y demás diferencias que puedan servir de excusa para la división, el antagonismo, el odio o la incomprensión.

Para que exista PAZ permanente es necesaria una condición previa: LA IGUALDAD. Por eso algunas veces se justifica la guerra como un medio de llegar a una situación más justa en el reparto, que permita una paz más estable o se mantienen períodos extensos de “paz forzada” bajo un régimen de terror. Ninguna de estas situaciones es correcta: la paz que sigue a la guerra la impone la parte vencedora y, tarde o temprano se repite el recurso “guerra” como venganza de la parte perdedora. La única paz posible surge cuando no hay vencedores ni vencidos. Una paz impuesta por el terror es una violencia contenida, sin dejar de ser un rasgo de violencia, lo que no tiene nada que ver con la PAZ.

La PAZ se da sólo en LIBERTAD E IGUALDAD, o no se da. Se afirma que al menos dos tercios de la población humana (siendo éste un cálculo optimista) aún no consigue niveles de libertad e igualdad que hagan posible una paz real y positiva entre ellos. Si a lo anterior agregamos la tendencia actual a la  Globalización, que en esta materia considera como  única paz posible la “global” (nunca sabemos hasta dónde pueden verse involucrados países en guerras de otros, cuyo mejor ejemplo lo podemos advertir en la segunda guerra mundial, en la guerra del Golfo, en Afganistán y en la actualidad en el conflicto de Irak), podría afirmarse que el tercio restante que aparentemente vive en paz, esto es, en convivencia democrática, libre, tolerante y justa, está en permanente peligro de perder su pacífica existencia, por lo que su forma de paz no sería tan real como se pretende.

La INJUSTICIA por su parte es otro factor desequilibrante para la PAZ, toda vez que las situaciones injustas sólo engendrarán e impondrán situaciones de violencia, nunca períodos pacíficos reales.

Permitidnos agregar al concepto de PAZ otros dos que tienen relación  con ella y con los objetivos de la Educación para la Paz: el Pacifismo y la No-Violencia.

PACIFISMO: puede entenderse como “defensa, construcción y mantención de la paz y de un orden social justo que respete en su integridad la Declaración Universal de los Derechos Humanos por medios pacíficos y no-violentos”.

NO-VIOLENCIA: del vocablo sánscrito “Ahimsa”, podría definirse como “la actitud de renunciar a matar y a dañar a los demás seres por medio del pensamiento, la palabra y la acción”. Entendida así, es el respeto integral por la vida”.

2.2.  ENFOQUE FILOSÓFICO E IDEARIO MASONICO

Importantes filósofos en distintas épocas, se han preocupado del concepto tolerancia entre otros: Martin Lutero (S. XVI), Locke (S.XVII), Voltaire (S.XVIII), Waltzer (S.XXI) Sin embargo en el presente trabajo el análisis de los conceptos tolerancia, libertad de conciencia, educación para la tolerancia y en consecuencia para la paz, como práctica pedagógica, se basará en el artículo 18 de la declaración universal de los Derechos Humanos que dice: "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión; este derecho  incluye la libertad de cambiar de religión o de creencias, así como la libertad de manifestar su religión o sus creencias, individual o colectivamente tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.”

La tolerancia es la aceptación consciente y positiva de las diferencias culturales de grupos establecidos o de personas individuales, que representan otras formas de pensamiento y de acción. Aunque sean minoritarias, en una determinada sociedad la  tolerancia es conocer al otro. Es el respeto mutuo mediante el entendimiento mutuo.

Por lo tanto, la necesidad de una educación para la tolerancia deriva de un hecho fundamental de nuestro tiempo: la convivencia de diversas concepciones del ser humano, de la moral y de la política en el seno de las sociedades democráticas. En la actualidad únicamente los regímenes totalitarios continúan imponiendo a la sociedad una visión del mundo totalitaria de la educación y los medios de comunicación.

La educación para la tolerancia se ha convertido en un concepto clave para la paz, para la convivencia pacífica entre los ciudadanos de un país y entre todos los países; esto es pluralismo o el multiculturalismo, que en la práctica educativa se denomina educación intercultural cuyas bases son los derechos humanos.

Ante los fenómenos que están ocurriendo cobra importancia y actualidad la construcción, a través de la educación, de una sociedad laica, que promueva los valores de la libertad, la igualdad y justicia entre todos los seres humanos y de esta forma dé garantía de integración de las diversas creencias religiosas, morales y políticas que conviven en una sociedad. El laicismo como filosofía y movimiento social sostiene que la libertad de conciencia, la libertad ideológica y la libertad religiosa son un eje fundamental en las leyes democráticas de un país.

La Educación para la Paz no puede restringirse sólo al marco de las escuelas o de las instituciones educativas, sino que abarca la realidad total de la persona, la sociedad y el mundo en constante desarrollo.

Es así como la educación para la Paz no puede entenderse como una acción neutral, puesto que pretende objetivos muy diversos. Esta debe concebirse como un proceso de enseñanza y aprendizaje de valores, conocimientos, creencias, actitudes y comportamientos conducentes a la preservación y a la promoción de la paz, debiendo orientar nuestro quehacer al aprendizaje de los valores y a la práctica democrática.

Los valores a los cuales nos referimos son permanentes y deben difundirse a todos los ámbitos de la sociedad, ellos son: la tolerancia en su más amplio sentido, la democracia plena, ajustada a la justicia universal y los derechos humanos que incluyan el respeto a todos los seres del planeta.

Existe un medio para buscar la paz en el mundo y éste es el de la "educación". Un esfuerzo de esta naturaleza, obtiene como resultado, ciudadanos con un amplio sentido de justicia, libertad y paz.

La Orden Masónica, en general, y la mujer masona en particular, han realizado sus mayores esfuerzos   el desarrollo de un mundo  mejor mundo. Esta tarea implica un compromiso permanente en la búsqueda de la Paz interior y del entorno. Es preocupación permanente, entonces, la construcción de la paz personal, familiar y social. El pensamiento laico de la masonería, unido a sus principios de libertad, igualdad y fraternidad conlleva la libertad de

conciencia, el respeto por los demás y el amor al género humano. Una educación basada en estos valores podría conducir a un entendimiento entre los seres humanos y con ello a entender que el camino de la no violencia, del diálogo permanente y de la comunicación fluida, conduciría a un mundo que logre desterrar el fantasma de la guerra.

La Declaración de los Principios Humanos  es coincidente en todos sus aspectos con la Declaracion de Principios de la Gran Logia Femenina de Chile.

Seis valores fundamentales son considerados en ellos como esenciales para las relaciones internacionales del siglo XXI : libertad, igualdad, solidaridad, tolerancia, respeto a la naturaleza , responsabilidad.

Para Albert Pike, la Masonería es la sociedad más sublime de la Paz en el mundo. Dondequiera que exista, se esfuerza por solucionar los conflictos y ligar a los individuos y los estados con vínculos de paz, amistad, tolerancia y concordia.

Frente a tales horrores, deberíamos ya haber aprendido que el único camino para vivir con dignidad, como seres humanos, es mediante la paz, la tranquilidad y el respeto mutuo, la libertad y la igualdad. La Paz y la comprensión entre los hombres y entre los pueblos pueden resumir la aspiración y sueño permanente que la Orden ha tenido a través de la historia. Paz en la conciencia de cada uno de nosotros, paz en el hogar, paz en el trabajo, paz en la comunidad, paz entre los pueblos, paz entre las naciones.

Sabiendo que no podemos garantizar que no habrá más guerras, sí es posible cristalizar el ideal de paz en el mundo si enseñamos a más hombres a respetar las diferencias que hay entre ellos. Nuestro potencial como Institución sólo es posible lograrlo y acrecentarlo, en la medida que cada masón en cada rincón del mundo, asuma una acción personal fuerte y constructiva para hacer el mundo mejor, más justo y más humano.

Para los masones la Paz debería ser un estado natural, no un contrato o un convenio que se pueda firmar entre naciones o pueblos para eliminar la guerra. La paz es algo que tiene vida, que crece y sólo puede hacerlo en un ambiente natural, la mente y el corazón de los hombres. Una de las formas más eficaces de llegar a conquistar la paz, como la concibe la Orden, es buscando las soluciones más adecuadas para combatir la pobreza. de subsistencia, de protección social, de afecto y solidaridad, de valores éticos, de entendimiento y comunicación.

Creemos y aseguramos que la educación sigue siendo el gran pilar para asegurar una paz futura. Esto implica la participación y el derecho a la enseñanza y la vivencia de la paz y de los derechos humanos como una plataforma ideológica y filosófica.

Es preciso educar para la diversidad genérica, política, religiosa, biológica y étnica, para el desarrollo ecológico sustentable, para el valor de los derechos humanos, para el desarme, para el buen manejo de los conflictos y la pacífica desobediencia. Es decir, educar para que, auspiciados por una sociedad y un Estado laico, todos los seres humanos aprendan a crecer en el respeto, la libertad, la autonomía y la tolerancia. Los seres humanos necesitamos la paz como la naturaleza necesita el agua.

2.3 EDUCACION PARA LA PAZ

El año 1932, en Ginebra, María  Montessori pronunciaba una conferencia  titulada “ La Paix et L¨Education”, que llamó la atención sobre lo que ella consideraba dos evidencias : la  necesidad de crear una ciencia nueva, la ciencia de la Paz, y la necesidad e crear una educación nueva, la educación de la paz, ya que expresaba: es de la paz  que depende la vida misma de los pueblos y, tal vez el progreso o la extinción de toda nuestra civilización”.

Hablar de Paz es hablar de la humanidad, es hablar del hombre y la mujer, significa hablar de la historia que el ser humano  construye con su existencia;  significa hablar del mundo y la sociedad en la que vive; es  hablar  de la forma como éste ha  constituido la base moral y ética  en la que todos hombres y mujeres,   deben comportarse  para una armónica  convivencia.

Educación es una de las formas con que el hombre ha querido imponer el dominio del entendimiento, la creatividad, el respeto, la Paz. A través de la educación se pretende operacionalizar  esta forma de convivencia armónica  del mundo.

La Educación debe capacitar al hombre para la vida en sociedad y para ello, no descuidando ninguna de las tendencias que expresa como gustos y deseos. Pensar en la educación es, en consecuencia, un esfuerzo personal y colectivo vinculado al progreso de la sociedad en su conjunto y al desarrollo del ser humano en su dimensión personal y social..

2.4.- PRINCIPIOS O SIGNIFICADOS EDUCATIVOS RELACIONADOS CON EL CONCEPTO DE PAZ.

Educar para la Paz es una forma particular de EDUCACION EN VALORES. Educar para la Paz supone educar desde y para unos determinados valores como la justicia, la cooperación, la solidaridad, el desarrollo de la autonomía personal y la toma de decisiones etc., al mismo tiempo que se cuestionan aquellos que son antitéticos de la cultura de la Paz como son la discriminación, la intolerancia, el etnocentrismo, etc.

Educar para la Paz es una EDUCACION PARA LA ACCION.

Educar para la Paz pretende recuperar la idea de Paz positiva para el conjunto de los ciudadanos y en todas las esferas de relación humana. Por tanto educar para la paz significa:

Construir y potenciar relaciones de Paz entre los actores del proceso de enseñanza y aprendizaje.

El ámbito o componente de la educación para la Paz, producido en su desarrollo histórico, corresponden a:

Educación para la comprensión internacional, para los derechos humanos, mundialista y multicultural, para el desarme, para el desarrollo y para el conflicto.

2.5. LA REFORMA EDUCACIONAL CHILENA Y LOS VALORES EN RELACION CON LA EDUCACION PARA LA PAZ

La Educación debe capacitar al hombre para la vida en sociedad y para ello , no descuidando ninguna de las tendencias que expresa como gustos y deseos. No debe colocar  límites en la cantidad y menos en la calidad de los aprendizajes. Toda persona debe aplicar su inteligencia a sus aptitudes. Nada hay más estéril que el estudio forzado de lo que no  se comprende, y,  nada más triste que privarse  de aprender lo que se desea.

El sistema educacional por su naturaleza, aparece vinculado de manera muy estrecha al horizonte de las preocupaciones de las personas. Todos nosotros, sin exclusión, hemos tenido la oportunidad de vivenciar alguna experiencia educativa , y sobre esta experiencia nos hemos dado a  la tarea de construir nuestros propios proyectos de vida..

Pensar en la educación es, en consecuencia, un esfuerzo personal y colectivo vinculado al progreso de la sociedad en su conjunto y al desarrollo del ser humano en su dimensión personal y social..

La conferencia de María Montessori pronunciada en Ginebra en 1932, parece ser el punto de partida moderno de una reflexión que reúne y proyecta en una misma línea la educación y la paz. Sigue el paradigma que hace de la educación la fuente y base  del desarrollo de la humanidad toda: “lo que aprendemos,  seremos”.

La consigna, por lo tanto , es enfatizar  la  dimensión formativa integral de la Educación ,  colocando su fin instructivo  sólo como   medio  “ para aprender a aprender” y por ende “ aprender a vivir”.

El hogar y la familia desempeñan un papel fundamental en la creación de actitudes tolerante,  pacíficas y en el respeto de los derechos humanos. Valorar la Paz de forma tal que motive a la gente a asumir la responsabilidad de actuar en pro de ella constituye un atributo fundamental de la tolerancia.

Aunque existen muchas posturas frente a los cambios en la educación a  nivel mundial, de índole económico-político,  la Reforma Educacional en Chile   favorece el desarrollo de los valores humanos, rescatando la gestión humanizadora  de la educación. Estos valores constituirán la base del desarrollo de mujeres y  hombres armónicos, seguros   reflexivos,  autocríticos,  coherentes y consecuentes .

2.5.1 Marco curricular de la Educación Chilena.

Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios para  una educación para la paz

Los Principios Valóricos  en los que se basa el nuevo marco curricular son:

  • Los Principios de la Constitución Política;
  • La ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE),
  • El ordenamiento jurídico de la Nación.
  • La concepción antropológica y ética que orienta la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Estos principios tienen por base la convicción fundamental de que:

ü      Los seres humanos  nacen libres e iguales en dignidad y derechos ;

ü      La perfectibilidad inherente a la naturaleza humana se despliega en procesos de autoafirmación personal , y de la búsqueda permanente de trascendencia , los que en conjunto , otorgan sentido a la existencia personal y colectiva;

ü      La libertad es intrínseca a la capacidad de razonar , discernir y valorar, fundamentos a su vez de la conducta moral y responsable.

La vigencia de estos valores en la sociedad mundial debe constituir la base de una “cultura de Paz”. La EDUCACION ES ESE APRENDIZAJE, planificado y orientado por los valores culturales. Por consiguiente una cultura de Paz necesita una enseñanza planificada y orientado por los valores de la Paz,  de los derechos humanos,   la democracia,  la tolerancia  y la  participación.

 

El reconocimiento de la libertad, igualdad y dignidad de las personas obliga al Estado a garantizar una Educación de alta calidad que contribuya a desarrollar personas libres y socialmente responsables, a la vez que competente en los ámbitos del ejercicio de la ciudadanía y del trabajo.

Consecuente con lo anterior, los objetivos y contenidos del nuevo currículum,  se sustentan en el principio de que el aprendizaje debe lograrse en una nueva forma de trabajo pedagógico, cuyo centro son los  estudiantes, sus características, y sus conocimientos y experiencias previas.

El marco curricular para lograr esta formación integral  distingue los Objetivos Fundamentales (OF)y los Contenidos Mínimos Obligatorios (CMO)

Los Objetivos Fundamentales son los que se refieren a  conocimientos, habilidades actitudes, valores y comportamientos que se espera que los estudiantes desarrollen en el plano personal, intelectual, moral y social. Son de carácter comprensivo y general  y  cuyo logro se funda en el trabajo formativo del conjunto del currículum.

Los Contenidos Mínimos Obligatorios (CMO) son los conocimientos específicos y prácticas para lograr habilidades y actitudes que se  deben obligatoriamente enseñar, cultivar y promover para cumplir los objetivos fundamentales establecidos para cada nivel.

Además,  el marco curricular distingue a la vez, dos clases de Objetivos Fundamentales, los:

·         Objetivos Verticales ( conocimientos ,habilidades y aptitudes) y

·         Objetivos Transversales, ( habilidades actitudes, valores y comportamientos que se espera que los estudiantes desarrollen en el plano personal, intelectual, moral y social..

2.5. 2.-   OBJETIVOS FUNDAMENTALES TRANSVERSALES

La Educación para la Paz está presente como dimensión transversal del curriculum en todas las áreas y niveles educativos.

La educación para la paz es por tanto un proceso que debe estar presente en el desarrollo de la personalidad. Como proceso debe ser continuo y permanente,  para enseñar a "aprender a vivir en la no-violencia", y que confía en la creación de ámbitos de justicia, de respeto, de tolerancia y felicidad gradualmente más amplios. Diríamos que educativamente pretendemos un proceso de enseñanza-aprendizaje de la cultura de la paz que implica una ética personal y social fundamentada en la convivencia en libertad y en igualdad, es decir, plenamente democrática. Esta concepción se inspiraría en el respecto y reconocimiento de todos los convenios internacionales que reconocen los derechos humanos, favorecen un concepto internacionalista y global de la sociedad humana, se fundamentan en carácter intercultural y mundialista, pretenden el desarrollo de todos los pueblos y optan por el desarme como principio.

Reconocer y valorar la propia agresividad como una forma de autoafirmación bajo control permanente, capaz de ser puesta al servicio de la superación personal y de actividades altruistas que favorezcan el bien común. Reconocer y afrontar las situaciones de conflicto desde la reflexión serena sobre sus causas, tomando decisiones negociadas para solucionarías de una forma creativa, tolerante y no violenta.

Actuar en la diversidad social y cultural con un espíritu abierto, respetuoso y tolerante, reconociendo la riqueza de lo diverso como elemento positivo que nos plantea el reto permanente de superación personal y social de nuestra convivencia en armonía.

Participar en actividades de autoafirmación, desarrollo y solidaridad con otros pueblos y culturas, colaborando con organismos institucionales y otras organizaciones sociales que potencien relaciones de diálogo, de ayuda, de paz, de armonía y de denuncia de situaciones injustas.

Conocer y potenciar los derechos humanos reconocidos internacionalmente, favoreciendo una actitud crítica, solidaria y comprometida frente a situaciones conocidas que atenten contra ellos, facilitando situaciones cotidianas que permitan concienciarse de cada uno de ellos.

Aportaciones al proyecto curricular:

La educación para la paz debe hacerse presente en todo el curriculum, y de hecho todas las comunidades educativas se esfuerzan por integrar elementos pacificadores, (democráticos, solidarios, tolerantes y justos) en su desarrollo..

Efectivamente existe una agresividad potencialmente positiva en cada ser humano, que le permite, por ejemplo, tener el empuje necesario para arriesgar su propia vida en favor de otros, o para adherirse a causas altruistas y comprometidas, o simplemente para afrontar de forma positiva los problemas cotidianos. Por tanto deben valorarse las actitudes generosas, amables, afectivas y cariñosas, y censurarse las actitudes hostiles, egoístas, despreciativas, injuriosas y descalificadoras..

Para hacer esto posible, la educación e instituciones de enseñanza  incorporan en sus mallas curriculares los siguientes objetivos:

·   Descubrir, sentir, valorar y confiar en las capacidades personales y en la realidad social que nos corresponda vivir, a fin de superar las propias limitaciones y dificultades, que puedan contribuir a un desarrollo positivo y optimista de la vida y del humanismo.

·   Reconocer y valorar la propia agresividad como una forma de autoafirmación bajo control permanente, capaz de ser puesta al servicio de la superación personal y de actividades altruistas que favorezcan el bien común.

·   Reconocer y afrontar las situaciones de conflicto bajo la reflexión serena de sus causas, tomando decisiones de solución en una forma creativa, tolerante y no violenta.

·   Actuar en la diversidad social y cultural con un espíritu abierto, respetuoso y tolerante, reconociendo la riqueza de lo diverso como elemento positivo que nos plantea un permanente reto de superación personal y social de nuestra convivencia en armonía.

·   Participar en actividades de autoafirmación, desarrollo y solidaridad con organizaciones sociales que potencien relaciones de diálogo, de ayuda, de paz, de armonía y de denuncia de situaciones injustas.

·   Conocer y potenciar los derechos humanos reconocidos internacionalmente, favoreciendo una actitud crítica, solidaria y comprometida frente a situaciones conocidas que atenten contra ellos, facilitando situaciones cotidianas que permitan tomar conciencia de cada uno de ellos.

·   Valorar la convivencia pacífica con otras personas y con otros pueblos como un bien común de la humanidad que favorece el progreso, bienestar, entendimiento y comprensión, rechazando el uso de la tuerza, la violencia o la imposición frente al débil y apreciando los mecanismos del diálogo, del acuerdo y de la negociación en igualdad y libertad.

III.-  CONCLUSIONES:

¿Qué trascendencia o impacto pueden tener todos los esfuerzos educativos, si los niveles de convivencia nacional e internacional son negativos? ¿ Cómo hacer frente a la cultura de la guerra impregnada en todas las manifestaciones de la sociedad?

En la actualidad, en un mundo globalizado y a la vez con la necesidad de identidad local y  nacional, la educación en tolerancia es una condición esencial para la convivencia pacífica, porque sin ella la xenofobia, el racismo y otro tipo de discriminaciones ponen en peligro la paz social.

Cumplimos el rol de sustentar la vida, lo que nos lleva a desarrollar aptitudes e ideas esenciales para unas relaciones humanas pacíficas que sostengan el desarrollo social.

La educación y una cultura para la paz ofrece una visión integradora y creativa que permite una mejor comprensión del mundo y sus diferentes realidades además de   favorecer la plena realización de las propias capacidades humanas. La Paz es la fuerza creadora  para el desarrollo que busca la actualización de los valores de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

La educación para la Paz constituye la herramienta fundamental para evitar que nuestro mundo se encuentre hoy día amenazado por armas nucleares, químicas o biológicas. Como parte de un mundo y de un planeta, debemos suscribir todos los pactos que signifiquen el respeto al derecho internacional, crear medios para difundir la cultura de la cooperación y la paz y oponernos firmemente al armamentismo

Como parte de un mundo al que nos debemos, debemos suscribir todos los pactos que signifiquen el respeto al derecho internacional, crear medios para difundir la cultura de la cooperación y la paz y oponernos firmemente al armamentismo.

Desde nuestra concepción filosófica, debemos auspiciar un quehacer donde el discurso y la acción sean coherente en todos los espacios sociales y culturales, en especial los diferentes niveles educativos y los medios de comunicación social que son los más poderosos agentes socializadores de niños y jóvenes. Educar para la Paz es una exigencia de hoy para la generación del mañana.

La filosofía masónica,  nos enseña paso a paso , como ser mejores en armonía, respeto y prudencia, es decir, en la obtención de un equilibrio interior para lograr la paz y quien desconozca o no haya procesado en el cuarto de reflexión personal esos contenidos, se hace daño a si misma, a la imagen y esfuerzo de la Orden.

La Paz, así como la tolerancia, la convivencia ciudadana, la igualdad y la fraternidad, son algunos de los valores que constituyen la base ética y la sustancia de la Masonería Universal en general y, específicamente de la Gran Logia Femenina de Chile. Los objetivos del nuevo marco curricular de la educación chilena, coincidentes  a nuestros principios masónicos,  en consecuencia nuestro deber es actuar y ser firmes, seguras  y perseverantes.

La educación para la obtención de la paz, debe comenzar en nosotras para demandarla de los demás. Podemos sostener entonces que hay una conciencia colectiva mundial sobre la necesidad de educar por la paz y así lo han entendido algunas religiones, movimientos espirituales, políticas  educacionales,     órdenes filosóficas y movimientos pacifistas.

La masonería, con los principios que la sustentan, debe erigirse en una fuerza impulsora y motora para que a partir de la constitución laica, pueda promover la discusión y la práctica de las estrategias más adecuadas para generar una educación y una cultura para la paz, desde donde los seres humanos encuentren un verdadero sentido para sus vidas.

La Masonería debiera aportar a la construcción de una  sociedad laica, que promueva la libertad, la igualdad y la justicia entre todos los seres humanos, a través de una educación intercultural, y esta debiera ser uno de los grandes desafíos para las masonas del siglo XXI.

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