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Annual theme: Education for peace from the masonic point of view
Ponencia del Gran Oriente Latinoamericano
Introducción Los francmasones debemos cambiar esa relación. La paz debe adquirir entidad propia en el pensamiento y obedecer a sus propias leyes que harán imposible la guerra. La paz es consecuencia de muchos factores entre los cuales destaca la justicia. Sólo el hombre justo puede traer la paz. Ninguna paz se basa en la injusticia. El hombre injusto es por definición belicoso. El oponerse a la injusticia es un acto de paz. Las premisas básicas para una paz permanente son la igualdad y la libertad. La paz se da en libertad y en igualdad o no se da. Dos tercios de la población humana aún no ha conseguido suficientes niveles de libertad e igualdad para considerar posible la paz real y positiva para ellos y el otro tercio que aparentemente se considera viviendo en paz, pues goza de una convivencia democrática, libre, tolerante y justa está permanentemente en peligro de perder su pacífica existencia, porque la única paz duradera posible es la paz global.
Crear una cultura por la Paz He aquí nuestro desafío: evitar la violencia y la imposición, yendo a las fuentes mismas del rencor, la radicalización, el dogmatismo, la intolerancia, el fatalismo. La pobreza, la ignorancia, la discriminación, la exclusión.... son formas de violencia que pueden conducir a la agresión, al uso de la fuerza, a la acción fratricida. Una conciencia de paz no se genera de la noche a la mañana ni se impone por decreto. Se va fraguando después de la decepción del materialismo y del servilismo al mercado, en el regreso a la libertad de pensar y actuar sin fingimientos, a la austeridad, a la fuerza indomable del espíritu, clave para la paz. La Carta de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) afirma que "puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en las mentes de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz..." Desde su creación la UNESCO ha proyectado su acción en este terreno. Al fomentar una educación para la paz, los derechos humanos y la democracia, la tolerancia y el entendimiento internacional, la UNESCO reconoció que la educación constituye el centro de toda estrategia de consolidación de la paz. Por medio de la educación se imparte de la manera más amplia posible una iniciación a los valores, las aptitudes y los conocimientos que fundan el respeto de los derechos humanos y los principios democráticos, el rechazo de la violencia y el espíritu de tolerancia, el entendimiento y la apreciación mutua entre personas, grupos y naciones. Instituciones gubernamentales y privadas, ayuntamientos, escuelas y todo tipo de asociaciones del mundo entero están poniendo en práctica los valores de la cultura de paz. Procuran eliminar la pobreza y reducir las desigualdades, esforzándose para lograr un desarrollo sostenible y el respeto de los derechos humanos, reforzando para ello las instituciones democráticas, fomentando la libertad de expresión, mejorando la condición de la mujer y salvaguardando la diversidad cultural y el medio ambiente. La paz no se puede garantizar exclusivamente por medio de acuerdos políticos, económicos o militares. En última instancia, depende del compromiso unánime, sincero y constante de los pueblos. Cada uno de nosotros, cualesquiera sean su edad, sexo, posición social, credo religioso o cultura, hemos de contribuir a crear un mundo de paz. La paz únicamente puede lograrse gracias a nuestro comportamiento, nuestras actitudes y nuestro quehacer cotidiano. La cultura de paz es la cultura universal que todos los pueblos comparten y es consustancial a nuestra humanidad común. La paz se alcanza con una disposición activa, madura y responsable. Disposición que incluye tanto el corazón como la mente para permitir sentimientos buenos e ideas positivas que morigeren las ambiciones desmedidas de poder y de riquezas materiales, causa primaria y fundamental de la injusticia, que junto a la intolerancia crean un ambiente donde la paz individual y colectiva no es posible.
Civilidad es condición de paz "Cómo es posible la existencia duradera de una sociedad justa y estable de ciudadanos libres e iguales que no dejan de estar profundamente divididos por doctrinas religiosas, filosóficas y morales razonables". La humanidad no ha sido capaz aún de resolver los conflictos que plantea el laicismo y la libertad individual versus la libertad colectiva, en un mundo complejo donde reina la diversidad de razas, religiones, culturas y costumbres. La convivencia pacífica entre distintos reclama el respeto social, intelectual y moral de lo que se siente como diferente. Las sociedades cerradas que dogmatizan culturas, principios y creencias están condenadas a mantener focos permanentes de conflictos interior sin resolver, que terminan inevitablemente generando violencia. No hemos superado aún las estrecheces intelectuales de la sociedad cerrada, por más que los seres humanos hayamos progresado en los ámbitos del conocimiento. No sabemos los hombres vivir en paz en el planeta, porque no somos capaces de convivir con todos los sentimientos, con todas las creencias, con todas las costumbres. La historia es el relato de la imposición de unas ideas sobre otras, de una cultura sobre otras, generalmente por medios violentos. Sin embargo, en los escasos períodos de la humanidad en que los pueblos han conseguido convivir uniendo lo diferente, respetando lo diverso, abrazando las culturas, se han producido los avances más espectaculares en el orden sociopolítico, intelectual y artístico.
Programa de Educación para la Paz El programa ha de orientarse a valores y prácticas democráticas tanto a nivel formal como informal, ya que entendemos la democracia no sólo como un sistema de gobierno, sino un estilo de vida que estimula y privilegia el tratamiento y el manejo de los problemas y los conflictos por la vía pacífica y del respeto a las reglas del juego formales y no formales. El programa debe también contribuir a un mejor entendimiento y a un tratamiento adecuado de aquellos problemas que en el ámbito latinoamericano, regional, subregional o local perturban o amenazan la paz. El Gran Oriente Latinoamericano propone un Programa de la Educación para la Paz que sea aplicable en toda Latinoamérica respetando las realidades locales y nacionales y que aborde tres áreas temáticas que nos parecen de la mayor importancia. 1. -
La solución pacífica de conflictos.- 2.- La
promoción de los valores y prácticas democráticas.- 3.- La
Promoción de la Paz entre los países.- El
Gran Oriente Latinoamericano se suma con su aporte a todos los hombres y
mujeres de buena voluntad que trabajan por la paz para contribuir a la
construcción de un mundo mejor. Es mi palabra.
Gonzalo Montoya Rivera Concepción, Chile, Marzo 2003
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