Rome/2005

Theme: Como Hacer la Masonería Atractiva para los Jóvenes

GRAN ORIENTE DE AUSTRIA

Francmasonería y Juventud
O bien: Acerca de cómo tratar huevos pasados*.
Tema anual 2004/05 de la R.: L.:“Zu den 3 Spiegeln“

Un huevo pasado tiene una forma elegante y uny superficie lisa. Es agradable al tacto, duro y pesado, aparentemente muy compacto. Un objeto agradable que además promete algo agradable, una vez abierto. Pero encontramos una dificultad: es difícil de agarrar, rueda, alejándose de nosotros y además no se queda parado en su punta ancha para poder abrirlo por la punta angosta. Y suele sorprender, porque hasta que no se le haya abierto, en realidad no se sabe que esperar.

“Francmasonería y Juventud” también fue un huevo igualmente hermoso, elegante y lleno de promesa. Había diferentes maneras de abrir el huevo, de abordar nuestro tema. Cuidadosamente – dar un golpecito y luego quitar los pedacitos de cáscara rota uno por uno, con las puntas de los dedos. Directamente y con fuerza – un golpe contundente e ir de frente a la yema. Con mala suerte, porque el cuchillo golpeó el huevo en el sitio equivocado y su contenido se vació en el plato o con poca habilidad, porque la cáscara se mezcló con el contenido resultando en una mazamorra indigerible. Sea como fuere, hemos ensayado varias maneras de abordar nuestro tema y experimentado precisamente este problema del huevo pasado.

Primero nos encontramos con las preguntas: ¿Cómo abordar este tema? ¿Cómo colocar el huevo para poder abrirlo con facilidad? ¿FM.: y juventud no son mutuamente excluyentes? ¿No son Logias esos lugares adonde se reunen hombres maduros para discutir, dándoselas de importantes? ¿Qué tiene que ver eso con la juventud?

Luego estaba la pregunta: ¿Cual es la punta ancha, cual la aguda? ¿Es que la juventud es interesante para nosotros? ¿Nosotros para la juventud? ¿Ambas cosas? ¿Ninguna de las dos?

Nos fue más fácil responder a la segunda de estas últimas preguntas que a las siguientes. Sí, la juventud nos interesa o por lo menos debería interesarnos. Después de todo, de ella surgen nuestros futuros hermanos y hermanas. Entonces, deberíamos apoyarlos durante su crecimiento, guiarlos hacia la vida masónica, hacerles conocer las ideas y los ideales masónicos, instruírlos y acompañarlos.

No importaba como rompíamos el huevo, siempre llegábamos al mismo resultado: que un posible acercamiento de la FM.: a la juventud depende en gran parte del concepto que la FM tiene de si misma.

- Sí – dijeron algunos – eso es. Debemos abrirnos, ser contemporáneos e interesantes para la juventud, dinámicos y activos.

- Cuidado – dijeron otros – la masonería necesita personas maduras, seguras de si mismas. No es un mercado abierto con campo de juegos para los pequeños.

¿Qué tan pequeños son aquellos que nos interesan? ¿A quiénes nos referimos con “juventud”? Después de todo, la estrategia adecuada depende de la meta deseada.

Juventud, se dice, es el tiempo que transcurre entre la niñez y la edad adulta. El tiempo de las luchas interiores y exteriores. Del sube y baja entre esperanza y desesperación, amor y dolor, omnipotencia e incapacidad. Un tiempo a la vez hermoso y difícil. Un tiempo durante el cual mucho es decidido para el futuro adulto, durante el cual valores son cuestionados y nuevamente acuñados. Un tiempo durante el cual ideas e ideales – también aquellos masónicos- pueden tener gran efecto si son ofrecidos en forma adecuada.

- Despacio, despacio – previnieron ciertos hermanos – no somos misioneros ni deberíamos cometer el error de algunas madres, que obligan a los jóvenes a aprender ciertas cosas contra las cuales logicamente se rebelarán más adelante. ¡Quién nos busque, nos encontrará!

- No, no, nadie habla de ser misioneros, ¡después de todo somos un secreto y no una ideología! Pero tenemos algo que ofrecerle a la juventud, ¿o no es así?

- ¿Qué podría ser eso? – preguntan los escépticos – Tenemos poco en común con la juventud. Por el contrario, insistimos que las personas que quieren unirse a nosotros sean personas maduras.

- ¿Quién habla de recibirles? ¡Estamos hablando de una organización preliminar!

- ¿Campamento de Boy Scouts? ¿Lugar de veraneo? ¿Cursos de bailes masónicos?

¿Por qué tanto sarcasmo? Deberíamos mas bien pensar ¿Qué necesitan los jóvenes?

Los estudios nos dicen que la juventud busca orientamiento. Clubes y asociaciones están “out”. Bandas, pandillas, colleras, son chéveres. El aquí y ahora es importante, el futuro interesante y el pasado, pues que en paz descanse. La escala de valores es contemporánea, variable y de corta vida. Queda la nostalgia de la estabilidad y, en la época del exceso de información, la búsqueda de lo misterioso. ¡Ajá!, pues entonces andamos por buen camino: valores estables y misterio. Con esta oferta deberíamos poder ganarle a los demás ofertantes.

Pero para que nuestros clientes potenciales acepten nuestra oferta, deben conocerla. Por más hermoso que sea, el huevo no se puede vender cual “caja negra” de contenido desconocido. El cliente quiere saber para que le sirve.

- ¿Qué dice? ¿Hacer publicidad? ¿Darnos a conocer publicamente cuando siempre hemos cuidado estar encubiertos? ¿Ponernos en oferta y exponernos a peligros? ¿Cantidad en vez de calidad?

No exageren, por favor. En primer lugar, hay una diferencia muy pequeña pero muy sutil: hacer publicidad es ser misionero, querer algo de los demás, posiblemente manipularlos para obtener un comportamiento preciso. Otra cosa es divulgar información: esto es invitar a discutir, a encontrarse críticamente. Esto quiere decir, permanecer independiente, capaz de autocriticarse, y en todo caso conscientemente neutral y sin competir con nadie. Y, en segundo lugar, es posible lograr mucho a través de la forma: ¿Quién se siente atraído por nuestra oferta y quién no? Aquí tenemos el primer paso necesario, si decidiéramos seguir adelante: ¿Cuales jóvenes queremos alcanzar? ¿A cuales jóvenes sirve nuestra oferta y que jóvenes nos sirven a nosotros? ¿Adonde los encontramos?

Y luego un centro. Un centro libremente asequible, no solamente virtual, sino de intercambio entre personas reales y presentes. Mostrar que representamos y que hacemos.

Además, proyectos. Proyectos dirigidos hacia jóvenes, brindando apoyo a quienes lo necesiten y la oportunidad de participar en el logro de metas concretas.

Si, pues. Ideas hay muchas. Necesitamos hermanas y hermanos deseosos y capaces de realizar el trabajo básico, y así preparen el camino que lleva de la teoría a la práctica.

Si meditamos y sopesamos todo le que hemos tratado en trabajos y discusiones sobre este tema durante el último año, consideramos las necesidades de la juventud y nuestras posibilidades, si en vez de descartar a los jóvenes por razones puramente formales los vemos como futuros hermanos y hermanas, entonces tenemos no solamente una oportunidad sino mas bien un deber: construír un mundo en oposición a las seductoras fachadas contemporáneas, ideologías polarizantes y corrientes destructoras. Construir un puerto seguro, que ofrece protección de los embates que los jóvenes experimentan en esta etapa de sus vidas, podría ser un trabajo masónico de gran satisfacción personal para todos nosotros.

Como prometemos en nuestro juramento masónico: “...hacer que reinen la humanidad y la fraternidad, como aquí por la palabra, en la vida por la obra.” Hemos hablado bien.

Hemos abierto el huevo, pero aún no nos lo hemos comido.

H:. Christian Röck, Orador de la Logia “Los tres espejos” Gran Oriente de Austria, Or:. de Viena, en abril de 2005.

* En peruano, que es el idioma natal del traductor, “weiches ei”, en el original alemán, es “huevo pasado”, o sea, es un huevo que ha sido cocido en agua hirviente de 2 a 4 minutos, de manera que la clara haya cuajado pero la yema permanezca aún más o menos líquida.

 

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